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Un proyecto a gran escala en el que intervienen 9.000 pacientes con alto riesgo cardiovascular
EL ESTUDIO PREDIMED CONFIRMA LOS BENEFICIOS DE LA DIETA MEDITERRÁNEA EN LA PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES DEL CORAZÓN
Las buenas expectativas han animado a los científicos a presentar los resultados de los primeros tres meses de investigación: El riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares se reduce en un 50% al seguir la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva o frutos secos, básicamente nueces.
Madrid, 5 de julio de 2006- La teoría es bien conocida: La dieta mediterránea es un conjunto de hábitos alimenticios que, si se siguen adecuadamente, son altamente beneficiosos para la salud. Por fin, esa teoría ha sido confirmada científicamente: los primeros resultados del estudio PREDIMED (Prevención con Dieta Mediterránea) permiten deducir que la dieta mediterránea, suplementada con aceite de oliva o frutos secos, básicamente nueces, reduce en un 50% el riesgo de padecer enfermedades del corazón. Los detalles del estudio han sido publicados en el último número de la revista Annals of Internal Medicine del American College of Physicians.
Los tres primeros meses de investigación han presentado excelentes resultados que confirman que el proyecto marcará un hito en la investigación sobre los efectos de la dieta mediterránea en la prevención de enfermedades cardiovasculares, especialmente infarto de miocardio, muerte súbita y accidente vascular cerebral.
El proyecto PREDIMED es un ensayo multicéntrico y controlado de intervención dietética a 4 años en 9.000 pacientes de alto riesgo cardiovascular. En el estudio intervienen 17 grupos de investigadores españoles repartidos en 200 centros de salud en ocho comunidades autónomas.
Reducción de los factores de riesgo
En la fase piloto del proyecto han participado 772 pacientes con alto riesgo cardiovascular, la mayoría de los cuales tenían sobrepeso (87%), obesidad franca o diabetes tipo 2 (56%). Los participantes fueron divididos en tres grupos según la dieta que se les recomendó: una dieta mediterránea suplementada con frutos secos (15 gr. de nueces y 15 gr. entre almendras y avellanas), una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva (1 litro a la semana por unidad familiar para consumo y uso culinario) y una dieta baja en grasas.
Tras los primeros tres meses de intervención, los dos grupos que seguían la dieta mediterránea comparados con el grupo de la dieta baja en grasa “presentaban cifras más bajas de presión arterial y menores concentraciones en sangre de glucosa, colesterol, triglicéridos y marcadores de inflamación, al mismo tiempo que un aumento del colesterol HDL (colesterol bueno)”, explica el coordinador general del estudio PREDIMED, Dr. Ramón Estruch, del Servicio de Medicina Interna del Hospital Clínic de Barcelona.
Dado estos resultados el Dr. Estruch afirma que “es fácil prever que los grupos de pacientes que seguían la dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva o con frutos secos, presenten a la larga una reducción del 50% en la aparición de complicaciones cardiovasculares”.
El papel beneficioso de las nueces
El Dr. Emilio Ros, Jefe de la Unidad de Lípidos del Hospital Clínic de Barcelona e investigador del PREDIMED, asegura que una parte importante de los beneficios obtenidos por el grupo que seguía la dieta mediterránea suplementada con frutos secos “se debe al alto contenido de las nueces en ácidos grasos omega-3”. En el estudio se destaca que aunque las dos dietas mediterráneas tuvieron efectos beneficiosos generales, los triglicéridos sólo disminuyeron en el grupo de frutos secos.
El estudio desmitifica, asimismo, que el consumo de grasas saludables, como la de las nueces, pueda acarrear un aumento de peso. Los resultados del estudio PREDIMED demuestran que su incorporación a la dieta produce un efecto saciante, con lo que se consigue una reducción en el consumo de grasas animales y azucares refinados, presentes en productos como la bollería, carnes rojas o bebidas azucaradas.
Los participantes en el PREDIMED que presentaban problemas de obesidad o diabetes tipo 2 y que siguieron la dieta rica en frutos secos, con 15 gr. de nueces diarias, experimentaron en conjunto una pequeña pérdida de peso de alrededor de ½ kg. Los pacientes sin obesidad no modificaron su peso.
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