2 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de mantequilla
1 cebolla mediana picada finamente
450 g. de champiñones blancos limpiados y en rodajas
Sal y pimienta al gusto
2 dientes de ajo picados
½ taza de vino blanco
1 cucharada de romero fresco
1 lata de 400 g. de tomates triturados
2 tazas y media de caldo vegetal bajo en sal o de pollo
1 taza de leche desnatada
1 taza de harina de maíz o polenta de cocción rápida
1 cucharada de romero fresco
¾ taza de queso cheedar ligero rallado
3 cucharadas de mantequilla
½ taza de Nueces de California tostadas y picadas
1. En una sartén grande, calentar aceite y mantequilla a fuego medio. Añadir la cebolla y cocer durante 5 minutos, removiendo de vez en cuando. Añadir los champiñones y sazonar con sal y pimienta. Cubrir y cocer hasta que los champiñones echen su jugo, más o menos 10 minutos. Añadir el ajo picado. Cubrir la sartén y cocer a fuego alto, removiendo de vez en cuando, hasta que el líquido se evapore y se doren los champiñones. Añadir el vino, una cuchara de romero y los tomates. Cocer a fuego lento hasta que la salsa se haya espesado, al cabo de 10-15 minutos.
2. Mientras tanto, preparar la polenta. En una cacerola grande, hervir la leche a fuego alto. Cuando hierva, bajar el fuego, y poco a poco, ir añadiendo la harina de maíz, batiendo contínuamente hasta que la mezcla sea homogénea. Dejar cociendo a fuego lento, removiendo intermitentemente, hasta que la mezcla se espese.
3. Quitar del fuego y echarle el resto de romero, el queso, la mantequilla y las Nueces de California. Añadir sal y pimienta a gusto. Servir la polenta cubierta con los tomates y los champiñones salteados.
Nota: Para una polenta más firme, ponerla en papel de horno y dejarla durante 30 minutos o toda la noche. Cortarla en cuadrados o triángulos. Calentar de nuevo en una parrilla o en el horno.